Cuando alguien te entrega la documentación para alquilar, lo normal es mirar si los números llegan. Pero hay una pregunta previa que casi nadie se hace: ¿estos papeles son auténticos? Y no es paranoia. Una nómina es un documento privado que no valida nadie: la emite la empresa, no un organismo. Reproducir una plantilla y cambiar el importe está al alcance de cualquiera.
Esto lo vemos operando estudios de solvencia todas las semanas como agente colaborador autorizado de SEAG (nº 14859). Lo que sigue no es una lista de trucos de internet: es lo que se comprueba de verdad, por orden de lo que más descarta con menos esfuerzo.
La comprobación que lo resuelve casi todo: el informe de vida laboral
Si solo vas a hacer una cosa, que sea esta. El informe de vida laboral lo emite la Seguridad Social y se puede verificar, a diferencia de la nómina.
En el pie del informe aparece un Código de Autenticidad Electrónica (CEA). Con ese código puedes comprobar en el Servicio de Verificación de Integridad de Documentos de la Sede Electrónica de la Seguridad Social que el documento que tienes en la mano es exactamente el que ellos emitieron. No hace falta certificado digital y es gratis: introduces el código y te dice si cuadra. Hay incluso verificación masiva si manejas varios.
Y una vez verificado, el informe te cuenta solo dos cosas que ya valen el trámite: desde cuándo está de alta en esa empresa y en qué grupo de cotización. Con eso contrastas la antigüedad que te ha dicho y el orden de magnitud del sueldo.
Los cruces que descuadran una nómina inventada
La nómina en sí no se puede verificar contra ningún registro, pero sí contra los otros papeles. Quien retoca un importe casi nunca rehace todo lo demás de forma coherente:
- Nómina contra vida laboral. La empresa que paga la nómina tiene que ser la misma en la que consta de alta, y las fechas tienen que casar. Una nómina de una empresa que no aparece en su vida laboral es el descuadre más común.
- Nómina contra extracto bancario. Lo que dice la nómina que cobra tiene que aparecer ingresado, en esa fecha y por ese importe. Es el cruce más difícil de falsificar, porque obliga a retocar dos documentos de origen distinto y a cuadrarlos al céntimo.
- El líquido contra las retenciones. Una nómina inventada suele tener el bruto y el neto redondos y una retención de IRPF que no corresponde ni al importe ni a la situación declarada. Los números redondos son una señal, no una prueba.
- Antigüedad contra grupo de cotización. Un sueldo alto con una antigüedad de dos meses y un grupo de cotización bajo es una combinación que conviene preguntar. Puede tener explicación; a veces no la tiene.
Señales de retoque en el propio archivo
Antes de nada, algo que suena obvio y no lo es: pide los documentos en PDF, no en foto. Una foto de una pantalla o un recorte de imagen elimina justo lo que permite comprobar el documento, y quien no quiere que mires suele entregarlo así.
- Tipografías que bailan. Un importe con una fuente, un tamaño o una alineación distintos del resto de la tabla suele ser un campo reescrito encima.
- Texto que no se puede seleccionar. Si el PDF original es digital y el importe concreto no se selecciona como texto, es que ahí hay una imagen pegada.
- Un documento oficial sin su código. Un informe de la Seguridad Social sin CEA en el pie, o una declaración de la renta sin su código seguro de verificación, no es el documento que dice ser.
- Sumas que no suman. Merece la pena sumar los devengos y restar las deducciones a mano una vez. Cuando se retoca un campo suelto, el total deja de cuadrar.
Qué pedir según el perfil (y qué NO sirve)
La regla que mejor funciona: prioriza los documentos que emite un tercero verificable sobre los que emite el propio interesado o su empresa.
| Perfil | Documento que sí se puede contrastar |
|---|---|
| Asalariado | Informe de vida laboral (con CEA) + extracto donde entra la nómina. |
| Autónomo | Declaraciones trimestrales o la renta presentada: llevan código de verificación de la Agencia Tributaria. |
| Pensionista o con ayudas | Certificado de la prestación, emitido por el organismo que la paga. |
| Con ahorro y sin nómina | Extracto bancario con movimientos, no un saldo suelto en captura de pantalla. |
| Empresa | Escrituras y cuentas depositadas; el administrador responde como avalista solidario. |
Lo que no sirve como prueba, por mucho que se ofrezca: una captura de pantalla de una app bancaria, una carta de recomendación del casero anterior (no dice nada de su solvencia hoy, y es lo más fácil de escribir que existe) y una nómina suelta sin nada con lo que cruzarla.
Cómo pedirlo sin que parezca desconfianza
Esto incomoda a mucha gente, y por eso conviene resolverlo bien: no lo plantees como una excepción con ese candidato, plantéalo como el procedimiento. «Para todos los candidatos pido vida laboral y el extracto donde entra la nómina» se acepta sin problema; «¿me puedes demostrar que esto es verdad?» pone a cualquiera a la defensiva, incluido el candidato honrado, que es el que no quieres perder.
Y hay un efecto secundario que compensa por sí solo: anunciar de entrada que la documentación se verifica hace que el que iba a retocarla se retire antes de entregarla. El filtro más eficaz es el que actúa antes de que llegue el papel.
Si aun así se cuela algo
Ninguna comprobación es infalible, y ahí está la diferencia entre detectar y estar cubierto. Si el estudio se hace con una garantía de alquiler, la documentación no la revisas solo tú: pasa por el estudio de solvencia, y si el inquilino deja de pagar cobras igual, sea cual sea el motivo por el que dejó de pagar.
Que es, en el fondo, la respuesta honesta a todo esto: puedes afinar mucho leyendo papeles, pero un contrato de trabajo auténtico hoy puede ser un despido dentro de seis meses. Verificar la documentación evita el fraude; no evita el impago.
En corto
- Verifica el CEA del informe de vida laboral en la Sede Electrónica de la Seguridad Social: es gratis, no pide certificado y descarta casi todo.
- Cruza nómina contra vida laboral y contra el extracto bancario. Falsificar uno es fácil; cuadrar tres, no.
- Pide PDF, nunca fotos, y prioriza documentos emitidos por terceros verificables.
- Dilo como procedimiento, no como sospecha: el que iba a retocar algo se retira solo.