Antes de nada: la garantía de alquiler la contrata y la paga el propietario, a su nombre y desde su cuenta; tú no contratas nada en esta página. Lo que sí puedes llevar hecho, antes incluso de tener piso, es tu estudio de solvencia aprobado: la misma valoración que le harían a tu candidatura si el propietario la pidiera, pero pedida por ti y con la respuesta ya en la mano.
Qué ganas llegando con el estudio hecho
Llegas a la visita con la solvencia ya estudiada, sin aval y sin tener que buscar a nadie que firme por ti. Quien alquila un piso teme una sola cosa, no cobrar; con tu estudio aprobado le enseñas que una garantía de alquiler —que contrata él— cubriría ese riesgo contigo dentro. Y el estudio no es para un piso concreto: te vale para cualquier vivienda del mismo tipo con esa renta o menos mientras siga vivo, porque los datos del piso y del propietario todavía no están puestos. SEAG, la compañía que lo hace, anula los estudios que pasan 45 días sin movimiento; si para entonces no has encontrado piso, se pide otro.
Lo que no es: ni un aval, ni una garantía a tu nombre, ni una promesa. Hay un estudio, y no todo el mundo entra; lo que desaparece es tener que resolverlo tú solo antes de sentarte a hablar con nadie.
El camino, en tres pasos
1. Hazte una idea en un minuto
Con dos números —la renta que buscas y lo que entra cada mes entre quienes vais a vivir— la prueba te dice si vuestro caso tiene pinta de entrar. Hace la cuenta con los mismos umbrales que publicamos en qué mira el estudio, y lo que escribas se queda en tu navegador: no se envía ni se guarda. Es una orientación, no el veredicto.
Cuentan solo los ingresos que se puedan acreditar con documentos: nómina, contrato, declaración de la renta, pensión o prestación. El efectivo sin rastro bancario no entra en el estudio.
2. Pasa el estudio de verdad
La respuesta firme la da el estudio, no la prueba. Lo pides tú, es gratis y tarda menos de 24 horas contadas dentro de la jornada de SEAG (de lunes a viernes de 8:00 a 19:00 y los sábados de 8:00 a 14:00; los domingos no trabajan). Rellenas tus datos y los de quien vaya a vivir contigo, subes la documentación y la respuesta te llega por correo.
La renta que pongas es el techo del estudio, y te recomendamos pedirlo hasta donde llega: el 40 % de lo que entra cada mes entre quienes vais a vivir en el piso, o el 50 % si tienes avalista. Así te vale cualquier piso de esa renta o menos, y no tendrás que pedir otro estudio si el que te gusta es algo más caro de lo que pensabas. Cuánto quieres gastar de verdad lo decides tú: el formulario te calcula ese techo al poner los ingresos y te lo pone con un botón.
Si sale aprobado, te llega un correo con lo que le costaría la garantía al propietario y el enlace para preparar tu propuesta. Si sale que no, o que hace falta un avalista, también te lo decimos.
3. Entrégaselo al propietario
Prepara la propuesta para tu propietario: una página con tu nombre, la renta y lo que le costaría a él la garantía, para mandársela por enlace o por WhatsApp, o llevársela impresa con su código QR. No hace falta registrarse, está lista en un minuto y no guarda nada del propietario. Si ya tienes el estudio aprobado, prepárala desde el correo de la aprobación: entonces el propietario lee que tu solvencia ya está estudiada, no solo que lo dices tú.
Y desde ahí el paso lo da él, o la agencia que lleva el piso. Con tu estudio aprobado, en la propia propuesta tiene el botón «Soy el propietario o su agencia: activar esta propuesta»: entra en tu expediente con su propio enlace, sin abrir otro estudio, y elige quién lleva el trámite a partir de ese momento, si él, su agencia o tú. Al activar se le pregunta la renta del piso: si es menor que el techo de tu estudio, la ajustamos; si es mayor, hace falta un estudio nuevo, que pides tú. Cómo sacar el tema sin sonar a disculpa está en cómo se lo planteas.
Qué te vamos a pedir
Lo mismo que en cualquier alquiler serio: quién eres y de qué vives. Siempre, tu documento de identidad —DNI o NIE por las dos caras, o la página de datos del pasaporte— y, según de dónde salgan tus ingresos, un justificante:
- Trabajas por cuenta ajena: última nómina.
- Eres autónomo: último IVA o IRPF presentado y último recibo de la cuota de autónomos.
- Cobras una pensión: certificado de la pensión.
- Cobras el paro: certificado del paro.
- Cobras una ayuda: certificado de la ayuda y último justificante de cobro.
- Tienes ahorros en el banco: extracto o certificado del saldo.
- Otros ingresos (una beca, ingresos del extranjero, rentas de otro alquiler…): justificante de esos ingresos.
Si acabas de empezar a trabajar y todavía no tienes nómina, vale el contrato firmado donde se vea el sueldo. Cuentan solo los ingresos que se puedan acreditar con documentos; el efectivo sin rastro bancario no entra. Si vais a vivir varios, cada uno aporta lo suyo, y el avalista, si lo hay, también. El detalle de lo que pide el estudio está en documentación y requisitos; y todo lo demás que un propietario puede pedirte para alquilar —y lo que la ley no le deja exigirte— en qué te piden para alquilar un piso.
Lo que no hacemos
No somos una empresa de avales ni te avalamos a ti, no buscamos piso y no somos una inmobiliaria: somos agente autorizado de SEAG y lo que tramitamos es la garantía de alquiler que contrata el propietario. Tres cosas más que conviene tener claras antes de sacar el tema:
- Quién la paga. El propietario, desde su cuenta. Puedes ofrecerte a que ese coste cuente al fijar la renta, que se pacta libremente; en una zona tensionada esa vía no existe. El detalle, en quién paga el seguro de impago.
- A nombre de quién va. Del arrendador que firme el contrato, con sus datos de verdad: si se pone a otra persona, la garantía se emite para alguien que no alquila y no cubre nada, ni a él ni a ti.
- Cuánto dura tu estudio. SEAG anula los estudios que pasan 45 días sin movimiento; a los 35 te avisamos una vez. Si caduca sin piso, se pide otro.
Y tus datos: si pides el estudio, entran en el trámite los tuyos y los de quien vaya a vivir contigo. Qué se hace con ellos, cuánto se conservan y cómo acceder o pedir que se borren está en la hoja de información para inquilinos y avalistas.